12.6.07

El anfitrión

- Sean bienvenidos a mi hogar. Aunque me desagrade el comportamiento tan poco apropiado que han demostrado hasta ahora, son mis invitados. Tal vez pudiera disculpar el comportamiento de la señora McFury por su condición, pero caballeros, la alta cuna a la que pertenecen ambos exige de un comportamiento correcto y un respeto a las normas de cortesía que parecen ignorar. Dejarán inmediatamente sus armas en el ropero, tal y como la señora Nic Sinóid ya ha solicitado. En cuanto lo hagan podrán acomodarse en las habitaciones.

El caballero os impreca mientras baja por las escaleras. Su vestimenta es impecable, aunque el aspecto desastrado de su cabello y barba, los ojos cansados y la aspereza de su voz rebajan considerablemente su porte. En sus grandes manos porta un anillo blasonado y la cicatriz inequívoca de un cuchillo Thuggee. Los oscuros cabellos contrastan fuertemente con la tez blanquecina, casi cadavérica en la que únicamente los ojos pardos revelan la vitalidad de vuestro interlocutor. Al final de la escalera, y en un tono más cordial, concluye:

- Y, Vizconde, lamento que el servicio no esté a su disposición en este momento, pero si tiene a bien disculpar esta pequeña falta puede usar de la cocina y la despensa como considere oportuno. Una vez se hayan acomodado y aseado, trataremos los temas que me han llevado a convocarles hasta la mansión de mi familia.

2 comentarios:

L Gato dijo...

Anne Marie enarca una ceja y luego sonríe levemente, con los ojos verdes chispeantes. "Estos continentales… ". Hace una leve reverencia al recién llegado, con una agilidad que evidencia que no sólo no lleva el corsé protocolario, sino tampoco la bellísima toledana que hace un segundo hubieseis jurado que había ocultado entre sus enaguas. La elegancia de sus gestos es tan natural que hace que sus ropas peculiares no parezcan ya una chiquillada, sino algo personal y exótico.

-Lamento si hemos causado revuelo en esta casa, caballero, pero no veo necesario que nos reprenda con tanta severidad. ¿Acaso alguien está pasando por alto las palabras de la Sra Nic Sinóid? Entiendo que por razón de los asuntos personales en los que no tenemos por qué inmiscuírnos se nos desatienda como invitados... Pero sóis vos quien nos habéis convocado aquí, no nosotros quienes invadimos vuestra intimidad. Le rogaría que no nos tratase como a niños traviesos, puesto que nuestras inconveniencias sólo se deben a un malentendido. Y ahora... ¿Seríais tan amable de presentaros...?

Anne Marie sonríe, con ese aire repentinamente inocente que a tantas criaturas ha desarmado. "¿Un wampyr? ¿O sólo está demasiado pálido...? Paso demasiado tiempo con Marcella..."

-Señor Wright tercero… ¿os habéis hecho mucho daño? –añade en voz más baja a su compañero, pensando que su tendencia natural a intentar comprender a los seres extraños tal vez le ha hecho ser un tanto brusca con el inglés-. ¿Necesitáis una cura…? Puedo ocuparme de ello si no os es molestia…

rincewind dijo...

Tadeus se mira la mano y la flexiona un par de veces.

"Es usted demasiado amable"- dice-" y sin dudas se lo agradezco, pero no parece una herida de consideracion". "por otro lado lado, Mylord, "- dice -" es un placer verle por fin, y le agradecemos profundamente su hospitalidad. Espero que sabra perdonarnos, pero como puede ver , las armas con las que viajo son artesania y no he visto un armero en condiciones en el que dejar mi arma; la cual a viajado por todo el mundo y a la que estoy muy unido. Tambien servi en la india señor, y como señal de respeto estoy dispuesto a dejar la escopeta en el armario, mas solo si es imprescindible; Ademas Mylord, le aseguro que no me sentire ofendido por ser un soldado desarmado si es usted quien me pide especificamente que entregue mi arma.