12.11.07

La alcoba señorial

El ama de llaves abre la siguiente puerta.

- Señor Wright, usted se acomodará en la alcoba de mi señor - comenta mientras enciende los quinqués que alumbran la habitación y recoge un batín de la cama. - Él se mantiene en vela junto a su hija desde hace ya muchas noches. Si desea algo, disponga del llamador.

La habitación todavia conserva el explendor de otro tiempo, algo polvoriento pero sobrio y refinado. El despacho y el armario de buen roble, la cama conyugal con el dosel de blonda y los dorados en los marcos de los retratos y en la esfera armilar revelan un buen gusto que no tiene edad.

La librería que cubre la pared izquierda tiene su contrapunto en los trofeos de caza a la derecha. Como en una representación ideal sobre los diversos cervidos y herviboros se encuentran las testas de los felinos, tigre, pantera y leon; sobre todos ellos la impresionante cabeza de un Draco Isabelino y coronando a este un sable y un rifle con los blasones familiares.

El sudor y la tierra, la sangre y la adrenalina, el terror y el gozo se reunen en esta estancia golpeando el pecho como latidos del corazón. La muerte y la supervicencia se condensan a cada aliento tomado y expulsado.

5 comentarios:

rincewind dijo...

tadeus inspira profundamente y sonrie. tras dejar su equipaje al lado de la cama y el abrigo en el perchero, se sirve una copa de coñac del botellero camuflado como mapamundi al lado del sillon con anaquel y contempla los trofeos.
recuerda su expedicion, cuando encontro por primera vez al draco. ¿Donde habia enviado a su factotum? le solia acampañar a las cacerias, pero ahora estaba en la ciudad consiguiendo algo ... no debia ser muy importante. Viajar. Encontrar nuevas especies. MAtarlas. Si, la vida de un caballero no estaba tan mal.

tecron dijo...

Silencio. El veterano mercenario lleva demasiado tiempo en trabajos solitarios. Hablar no es una acción tan natural como respirar, sino un mero reflejo de la educación. Un mecanismo más de supervivencia. En silencio guardo las armas en el armario, desde el revolver de su cintura hasta el sable que pendía de la silla de montar. En silencio escucho las palabras del conde. Y en silencio siguió al ama de llaves.
El chocolate podría esperar. Con las alforjas al hombro, observó como entraban a sus respectivas habitaciones, los nuevos compañeros. Mientras, en sus pensamientos, recordaba sus propios enfrentamientos con los thugs, esa fraternidad de asesinos, adoradores de Kali, que tan característica cicatriz han dejado al Conde Hugo. A lo largo de su estancia en la india, dio caza a unos cuantos de ellos. El imperio Británico no podía permitir ningún asesino que no estuviera bajo su sueldo. Como Don Gonzalo, noble soldado mercenario, instaurando la Pax Británica por las libras y vidas que hiciera falta.
"Curioso grupo de cazadores. Es obvio la preferencia de las presas del señor Wright. Pero, ¿qué tipo de presa preferirá ella?"

L Gato dijo...

Anne Marie le dio un par de vueltas a la cama y saltó sobre ella para comprobar su blandura. Sonrió mostrando todos los dientes blanquísimos contra la piel oscura. Miró a los dos muñecos que acababa de dejar sobre la cama. Uno de ellos tenía un rostro dividido en dos mitades, como mal pegado, y una expresión sonriente y plácida que ponía la piel de gallina. El otro era un payaso y su expresión resultaba vagamente melancólica.

-¿Qué opináis, chicos...?

Pareció escucharles con seriedad y luego los cogió a ambos de la mano. Luego salió del cuarto.

-Sí, yo también tengo curiosidad por saber qué era lo que había allí fuera. ¿Estará muy malherido? -dijo preocupada. Torció el gesto ligeramente, se subió a la barandilla y bajó por ella, aprovechando su pequeña estatura, agachada, para disimular y que no la viese el ama de llaves ni el dueño de la casa cuando se dirigía a la cocina por donde habían entrado-. ¿Y para qué creéis que me habrán llamado aquí? Ser famosa es can-si-no -les susurró a los dos muñecos.

rincewind dijo...

tadeus dispuso su equipaje al estilo militar, el estilo que le enseñaron en la masnsion de su padre, el que uso mientras fue sargento de caballeria, el que usaba su padre y su abuelo antes que el; despues con movimientos repetidos hasta el punto de ser un ritual, preparo los utensilios para el afeitado de la tarde y dio cuerda al gramofono.
al poco un cuarteto de cuerda sonaba a traves del altavoz, metalizado, hermoso, deshumanizado,preciso, musica de las entrañas de una maquina, surgidos de las profundidades de la mente.
Hace años una voz le decia en su cabeza: "un caballero ingles se rasura dos veces al dia"; hoy en dia ya no oye nada... tan solo es lo qeu debe hacerse, tan inanterable como el curso del sol en el cielo.
el espejo le devolvio la mirada con ojos vacios... y con una gran cabeza de tigre detras suyo, colgada en la pared del fondo. en ese momento , con la navaja en la mano y aun espuma en la cara, parecio verla por primera vez y se detuvo.
no recordaba el sonido de tambores en el cuarteto de cuerda.
los pequeños cortes en su cara habian dejado una ligera patina de sangre en la cuchilla.. sangre que tadeus sabia bien, habia de mantenerse en ella para que mantuviera el filo.
se dio la vuelta lentamente y se acercó a la cabeza de tigre.
La cabeza era enorme, el animal debia haber sido una bestia magnifica y gargantuesca, un gigante entre los suyos; su expresion, un gran trabajo del taxidermista, era de una ferocidad inmensa.
Solo en sus ojos de cristal, vacios de todo sentimiento de furia, que invadia el resto de su cara, revelavan que estaba muerto, y estos, reflejaban la luz como espejos.
los violines y chelos habian dejado ya de sonar. solo se oia un tambor, ritmico, repetetivo, primal.
tadeus podia verse reflejado en los ojos d ela bestia, dos imagenes gemelas, avanzando al unisono, con una cuchilla en la mano.
de cerca podia verse la cara con tal claridad que hubiera podido seguir afeitandose.
en el ojo izquierdo sonreia.
en el otro su expresion era marmólea.
- puede que al final necesite las balas de plata - musitó.
tadeus volvio con calma al espejo, dejo la navaja ensangrentada en su sitio, cuidadosamente orientada al norte, como siempre y termino de limpiarse el jabon de la cara.
el gramofono le aviso de que debia darle la vuelta al disco para seguir oyendo el cuarteto de cuerda, asi qeu lo hizo.
se puso la chaqueta y la corbata que debia usar para la cena.
por fin, abrió la puerta y se encamino hacia el salón, para reunirse con su anfitrion.
-vamos a aclarar las cosas- pensó. -odio que las cosas no vayan como deben.

rincewind dijo...

sobre la mesa del comedor en una tarjeta con filigrana en oro por rodeando el borde, se puede leer
"queda cordialmente invitado a la botadura del H.M.S. mercurio de la compañia de las indias transterrenales, en su viaje inaugural para traer mercancias de venus hasta el mercado civil"